CADA VEZ QUE COMPRAMOS, VOTAMOS

El sistema actual nos hace sentir incapaces de creer en nuestro propio poder como ciudadanos. Una sensación de ser incapaces de cambiar las cosas que no nos gustan o nos indignan se ha apoderado hace tiempo en nuestra comunidad. A través de los medios de comunicación y las redes sociales nos inundan de noticias negativas, que vengan de más cerca o más lejos, nos afectan como sociedad globalizada que somos, nos guste o no.

Nos han hecho creer, por desgracia, que un voto sirve de bien poco. Las promesas se las lleva el viento. Es un patrón que se repite constantemente en muchos lugares. Pensamos que si poco podemos lograr en nuestro hogar, serà imposible cambiar las cosas en otros.

Sin embargo, podemos aprovechar nuestra situación de consumidores, para ejercer presión directa a las marcas o empresas que trabajan para gobiernos que permiten el trabajo infantil o en condiciones penosas por un sueldo miserable.

Podemos aprovechar las redes sociales, antes mencionadas, como un instrumento de contacto con más consumidores de todo el mundo. Trabajar colectivamente para boicotear estas marcas o empresas puede ser más efectivo y ràpido que denunciar a los tribunales.

Debemos ser conscientes que cada vez que compramos, votamos. Cada acción de consumo afecta a personas y lugares. Nuestro deber es ser responsables de nuestras acciones.

Photo header by: Bruno Kelzer
Photo by: Clay Banks

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *